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La doctrina de la predestinación |
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No hace mucho escuché la exposición de un predicador famoso y muy conocido. Habló respecto a lo absurdo que era creer en lo que conocemos como «libre albedrío del hombre», señalando que el único que tiene tal libre albedrío o voluntad propia es Dios y fuera de él nadie más. Su exposición se basó en lo que se conoce como Predestinación, aunque no usó mucho esta palabra.
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El libro de Job, capítulos 5 y 6 |
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Sigamos escuchando al “sabio” Elifaz: “Ahora, pues, da voces; ¿habrá quien te responda? ¿Y a cuál de los santos te volverás? Es cierto que al necio lo mata la ira, y al codicioso lo consume la envidia. Yo he visto al necio que echaba raíces, y en la misma hora maldije su habitación. Sus hijos estarán lejos de la seguridad; en la puerta serán quebrantados, y no habrá quien los libre. |
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Profecías sobre el retorno de Israel |
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Tan pronto como se proclamara la refundación del estado de Israel en 1948, los judíos comenzaron a llegar desde los cuatro puntos cardinales de la tierra: norte, sur, este y oeste. Tal como dijo el profeta en Isaías 43:5, 6: “No temas, porque yo estoy contigo; del oriente traeré tu generación, y del occidente te recogeré.
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Rumores de voces extrañas |
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Desde que el mundo es mundo, el hombre ha estado atento al rumor de voces. La mayoría de las veces el hombre sólo cree oír dichas voces. En muchas otras, las oye realmente. Después de la caída de nuestro primer padre Adán, oyó él, y su dulcinea Eva, “...la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día...” Dicha voz preguntaba: “¿Dónde estás tú?” (Gn. 3:8, 9). Al oír la voz del Señor con toda claridad, la pareja original huyó despavorida a esconderse detrás de algún matorral en un rincón del huerto. Al ser confrontados por Dios, el bueno de Adán respondió: “Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí” (v. 10). |
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